Milán, puente hacia los Balcanes

Los vuelos desde España a cualquier punto de la península balcánica suelen salir bastante caros, por lo que optamos por buscar otra entrada a la región.

 Las opciones eran Milán ( Vueling ) y Budapest ( Wizzair ). Finalmente nos decantamos por la primera, principalmente, porque se estaba celebrando la Expo Universal de Milán 2015 y el precio era bastante bajo, 30 euros.

En mi caso salí hacia Barcelona desde Sevilla, en Zaragoza me encontré con mis compañeros de viaje, Álvaro, Joan y Alfonso. 




Llegamos a Barcelona sobre las 20:30, tuvimos la tradicional cena en el "Pans and Company" de Sants y cogimos el cercanías al aeropuerto por unos 4 euros desde Sants 

( con el billete interrail os sale gratis este trayecto ). Aquella noche "dormimos" en el aeropuerto, ya que nuestro avión salía al día siguiente por la mañana a las 7:45.

A las 9:15 ya estábamos aterrizando en Milán-Malpensa, listos para disfrutar del primer día. Pillamos un tren por 14 euros y nos dejó en Milán Central.

Lo primero fue dejar las pesadas mochilas en la estación, cogimos el metro y comenzamos a visitar esta fascinante ciudad del norte de Italia.





 En pocos minutos estábamos en la Plaza del Duomo, un año después de haberla visitado seguía fascinándonos. Tomamos algunas fotos y atravesamos la Galería Vittorio Emanuelle, a partir de este momento callejeamos sin rumbo fijo. 








Vimos el teatro de La Scala, casi por casualidad, y llegamos al castillo Sforzesco. En la plaza del castillo había un gran edificio portátil montado para la ocasión de la expo, fue allí donde compramos los tickets para la tarde, nos costaron unos 5 euros cada uno. 

El ticket de día completo costaba 35 euros, algo demasiado caro para nuestros bolsillos. Allí mismo también nos regalaron unas bolsas y polos de Andalucía, fue una gran casualidad que fuera la semana de mi región.





El calor apretaba y se acercaba la hora de comer, en una pizzería ( Pizzería OK, plaza Sempione ) cercana al Arco de la Paz comimos por unos 7 euros por persona, ¡las pizzas y calzones estaban deliciosas! 

La temperatura parecía subir por momentos, así que optamos por descansar en el parque que había al lado. 






Sobre las 17:30 fuimos ya dirección a la expo, pues nuestro pase comenzaba a partir de las 19:00. Para llegar a la expo la mejor forma es ir con metro, sale la ida y la vuelta por unos 6 euros, y tardas media hora desde el centro en llegar ( línea roja ). La parada es en un pueblo ya fuera de Milán, Rho Fiera-Expo Milano.





La visita a la expo mereció la pena, no todos los días tienes la posibilidad de tener a todos los países del mundo en un recinto tan pequeño y concentrado. El tema tratado en esta expo es la gastronomía mundial y como alimentar a un mundo con cada vez más población y menos recursos.  Aunque tuvimos poco tiempo para profundizar la visita, fuimos a todos los países que quisimos ver, Irán, Israel, Nepal, España, Azerbaiján, e incluso, intentamos visitar el curioso pabellón de Brasil, aunque la visita se quedó en intento, pues había una cola larguísima. 










Los pabellones comenzaron a cerrar y fuimos al Árbol de la Vida para ver el fantástico espectáculo de luces, agua, música y proyecciones de vídeo que da comienzo cada noche a las 21:00 y dura 15 minutos. 




A las 23:00 empezó a cerrar el recinto, un poco pronto para nuestro gusto pero no había opción.

Aprovechamos la primera noche del viaje todo lo que pudimos y fuimos a tomar unas cervezas, de todas formas cuidado donde las vais a tomar, ¡Milán es una de las ciudades mas caras de Europa! ( En el "Pub Frank", vía Lecco. Los cubatas y cervezas salían a 9 euros ).




De madrugada tomamos rumbo a la Estación Central para dormir, el entorno de la estación tenía aspecto de inseguridad, muchos borrachos en la plaza de la entrada a la estación, si pasas tarde prestad atención. 

Una vez dentro desplegamos los sacos y dormimos, a la mañana siguiente teníamos que coger un tren a Venecia, la ciudad de los canales.



Nuestro "desayunazo" a la italiana, "latte machiatto" y "croissant" para quitarnos el sueño...

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