Navidad en el Alentejo portugués

Para situarnos y que no os perdáis vamos a localizar el Alentejo. Es una región del centro-sur de Portugal, para que os hagáis una idea sería como Extremadura en España y no solo se parece a esta comunidad en el aspecto geográfico sino también en el gastronómico, cultural, paisajístico y económico. Es una de las regiones menos pobladas de Portugal con unos 700.000 habitantes.


                                                     

El Alentejo se divide a su vez en Alentejo costa, Alto Alentejo, Alentejo Central y Bajo Alentejo. Su ciudad más importante y una de las más bellas de Portugal es Évora.

¿ Queréis seguir conociendo algo más de esta fantástica región ?, a leer se ha dicho...

El Alentejo no es una región de grandes distancias por lo que en 2 o tres días vale para contemplar aunque sea por encima lo principal. En mi caso seguí la siguiente ruta, Elvas, Évora y Monsaraz. Salimos desde Sevilla y el hacer este recorrido nos llevó dos días.


-ELVAS


Salimos de Sevilla a eso de las 4 y llegamos a Elvas alrededor de las 5 y media de la tarde ( hora portuguesa ), como decirlo, Elvas es uno de los pueblos fortaleza más increíbles que he visto de veras. Esa sensación que te da el ver tantos carteles de la UNESCO por todos lados y el pensar en que te acercas a algo maravilloso no es en balde, todo un acierto la parada.

Es recomendable aparcar en el parking del centro del pueblo, una vez en la plaza lo mejor es que pases por la oficina de turismo y dependiendo de lo que prefieras veas una cosa u otra, de todos modos es un pueblo que se ve en un paseo rápido.


                                         

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en la plaza de la República, Élvas.           

                                        


La cámara municipal de Élvas en la plaza de la República, es uno de los mayores atractivos de la villa.



Podemos ver en primer plano el pelourinho, el lugar donde se colgaba a los ajusticiados que habían cometido algún delito, y tras este vemos una de las puertas de la muralla.



Las magníficas vistas del campo alentejano desde la ciudad-fortaleza de Elvas.


Otra panorámica del campo alentejano.


Típica calle de Elvas con su alumbrado navideño.

                                         

Precioso alumbrado navideño de Elvas en una de sus calles principales.



La plaza de la República con su árbol de navidad iluminado.



Boas Festas, nos desean nuestros vecinos portugueses.



El acueducto de Amoeira construido en el siglo XVI, nos encandilara por su belleza y sus dimensiones de 40 metros de altura.


-ÉVORA


Después de tomar unos cafés y unos deliciosos pasteis de nata en una cafetería de Elvas ( que por cierto fue bastante cara para ser Portugal ) cogimos el coche dirección Évora por la autopista, la cual nos costó unos 4 euros aproximadamente.

Sobre las 8 30 de la noche llegamos a una de mis ciudades portuguesas favoritas, Évora. Dejamos las cosas en el hotel Ibis que está bastante bien de precio y se encuentra en una ubicación excelente.

Visitamos el centro de Évora iluminado, cosa que no pude hacer en otra ocasión, paseamos por la plaza do Giraldo, el templo romano, la Seo... Pasear por Évora siempre es una alegría. Finalmente optamos para cenar el Café Alentejo, que yo personalmente no recomiendo, caro y una cena normalita tirando para mala. Ya después de cenar nos fuimos al hotel a dormir por el cansancio acumulado.



Vista de la plaza do Giraldo hacia el edificio del Banco de Portugal, se pueden ver los muchos árboles navideños hechos a base de objetos reciclados.



Vista parcial de las arcadas de la plaza do Giraldo iluminadas de distintos colores por navidad.



Vista parcial de la plaza do Giraldo en la dirección de la iglesia y la fuente.



Mis padres y yo en la plaza do Giraldo iluminada.



La plaza do Giraldo iluminada y un árbol de navidad presidiendo la plaza.



Una de las calles del centro, en ella podemos observar el comienzo del acueducto perfectamente integrado en las edificaciones.



Modesto pero bonito portal de Belén en la plaza del Ayuntamiento de Évora.



Ayuntamiento de Évora iluminado en la noche.



El maravilloso templo romano de Évora iluminado de distintos colores en la noche, al fondo  observamos una torre de la Seo.                                                    



Arcada que nos lleva a la parte trasera de la catedral de un exquisito estilo barroco.

    


Fondo trasero de la catedral de Évora de estilo barroco.


Al siguiente día nos despertamos con las vistas de la imponente muralla romano-musulmanas de Évora, de día además se aprecia la verdadera expansión de la ciudad que no alcanza los 50.000 habitantes pero que es la ciudad más poblada del Alentejo y su capital. Esta ciudad puede recordar a alguna población del sur de España por sus calles angostas, casas blancas y amarillas y bellos palacios e iglesias.

Antes de seguir con la caminata tomamos las típicas tostas de Portugal para desayunar y un buen café. De nuevo dimos un paseo por Évora pero esta vez de forma mucho más tranquila y más a fondo. De nuevo fuimos a la plaza do Giraldo, al templo, a la posada de los Loilos, visitamos alguna iglesia y seguimos el acueducto hasta su final en el casco urbano... Sin embargo el monumento estrella de la mañana era la capilla de los huesos.







                                                              

   Parte de las murallas que rodean a la ciudad.





Vista del centro urbano de Évora, al fondo se ve parte de la catedral.                                         



Arcadas de la plaza do Giraldo.                                               


                                                

Mis padres y mi hermano en el acueducto.



La calle del Agua en la que el acueducto y las casas se hacen uno.



Puerta de Avís, la única que queda en pie de la muralla.




Vista del teatro romano, a la izquierda la posada de los Loilos, donde se firmó el viaje de Vasco de Gama a la India y a la derecha vemos el museo municipal y la torre de la Seo.


                            

Busto a un personaje destacado en el jardín mirador de Évora.

           


Otra vista del templo romano.



Panorámica de Évora desde las cubiertas de la Seo.



Otra panorámica desde la catedral, esta visita es imprescindible en Évora.



Torre de la catedral de Évora.



Vista de la zona delantera de la catedral de Évora.



El claustro de la catedral a ras del suelo.




   


El claustro visto desde el techo.



Portada de la puerta principal de la Seo de Évora de estilo gótico, es una catedral muy parecida a la de Lisboa.



Una de las típicas calles del centro llena de souvenirs de corcho.



Vista de una de las muchas iglesias de Évora.





Vista de la capilla de los huesos, el monumento más visitado de Évora.



La capilla de los huesos o capela de los ossos.



Los esqueletos de un niño y su padre que según la leyenda maltrataban a su esposa y madre.



Tras ver lo poco que nos quedaba de Évora fuimos a uno de los lugares imprescindibles en cuestión de comidas en la ciudad, Botequim da Mouraria. Es una taberna regentada por un hombre y su mujer en el lugar solo caben unas doce personas comiendo en la barra, es una experiencia totalmente distinta a lo que estamos acostumbrados. El lugar ha sido merecedor de varios primeros premios de Tripadvisor y es además, el primero de los bares en Évora. No cuento más solo que de verdad tenéis que ir a comer allí si vais a Évora. IMPORTANTE que vayáis pronto a coger sitio.


                         


Comiendo en el Botequim da Mouraria.


-MONSARAZ


Para terminar nuestra fabulosa escapada en Portugal aún nos quedaba un descubrimiento con mayúsculas en el Alentejo, el pueblo amurallado de Monsaraz. Tras la comida sobre las 4 de la tarde tomamos la carretera dirección Beja  y nos desviamos hacia Reguengos de Monsaraz, este es uno de los pueblos de la llamada ruta del vino, además podemos encontrar multitud de cerámicas típicas del Alentejo de mejor calidad y mejor precio que en Évora, esto es por supuesto el Alentejo interior...

Una vez hecha la compra de vino en Reguengos tocó conducir montaña arriba hacia Monsaraz, si ya las vistas del pantano más grande de la península eran increíbles el interior del pueblo lo era más, parecía como si nos hubieran metido en una aldea de siglos pasados, a todo esto se le unía la original decoración navideña de Monsaraz. El pueblo se patea rápido, vimos sus callejuelas y el mirador de su castillo el cual tenia una especie de plaza de toros dentro. Me dejo de escribir y paso a las fotos pues una imagen cuenta más que mil palabras, indescriptible...



Acceso entre torreones al pequeño pueblo de Monsaraz.



Mirador del gran embalse.



Entrada a la aldea por dos soldados romanos.



Una de las calles de Monsaraz.



Uno de los reyes magos dirección al portal.



Bellísima calle de casas blancas en Monsaraz.



Otro de los muchos maniquíes decorativos de la villa.



Iglesia de Monsraz.



Plaza de la iglesia de Monsaraz decorada para la navidad.



El portal de Belén.

                                                 


El castillo coronado por la bandera de Portugal en su torreón.



Interior de la fortaleza y vistas del pantano.



Las vistas del pantano desde el castillo de Monsaraz.


Esperemos que el Alentejo nunca llegue a ser un lugar de turismo de masas y siga con esa autenticidad que caracteriza al interior portugués, no debemos menospreciar al país vecino pues en el encontramos joyas escondidas como es esta región.

Espero que os haya gustado esta entrada de la tierra de los castillos y la naturaleza, el Alentejo.

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