El Lago Bled, un paraíso en los Alpes Julianos

Accedimos al lago a través de las montañas eslovenas del parque Triglav, montados en un pequeño tren vacío, que salió de madrugada desde Nova Gorica. 

El viaje fue algo memorable, estábamos en un viejo tren en los que puedes abrir las ventanas, Joan y yo estuvimos observando por la ventana lo poco que la noche nos dejaba ver, pequeños pueblos, apeaderos de tren en mitad de la nada, el paso del tren por viejos túneles,...





Una hora después, casi sin darnos cuenta, nos quedamos dormidos y sobre las 5:30 el conductor del tren nos avisó que habíamos llegado a nuestro destino, el lago Bled.

Parecíamos zombies y no teníamos un lugar donde dormir.Entonces, se nos ocurrió comenzar a andar alrededor del lago y buscar una "parcelita" de césped con vistas al lago donde acampar. Al cabo de unos minutos andando encontramos el lugar perfecto, abrimos nuestros sacos y comenzamos a dormir; eso sí, antes luchamos contra los miles de mosquitos que había con repelente incorporado, menos mal que teníamos repelente.






El sol comenzó a picar y nos despertó sobre las 11:00. Ya se veía gente caminando junto al lago, paseando en bici y bañándose.



 Lo mejor de todo fueron las magníficas vistas con las que nos despertamos, las azules aguas del lago y las verdes montañas que rodean a éste.

Empezamos a levantarnos y recoger los sacos de dormir. Después de tres días sin tocar el agua merecíamos un baño, y que mejor que el lago Bled para hacerlo. Fuimos a la zona de pago donde por 3 euros ( con carné estudiante ) podías bañarte en el lago, además de usar los vestuarios, duchas y trampolines.







El resto del día hasta bien entrada la tarde lo pasamos nadando, tomando el sol y haciendo un poco de piragüismo, llegando incluso hasta la única isla del lago y de toda Eslovenia.

Antes de irnos subimos al castillo de Bled, desde donde puedes tener unas vistas magníficas. La subida es bastante dura y más todavía si llevas peso como nosotros. Del castillo bajamos por una carretera que lleva al pueblo de Bled.





Estuvimos buscando el lugar donde vendían los tickets del bus a Lesce Bled. El billete lo podéis comprar en el mismo lugar de donde sale el autobús por 3 euros, incluyendo el euro de suplemento por la mochila.





Comimos a lo bestia y por poco en la estación de Lesce Bled, un lugar de obligada parada para los amantes de la comida rápida, en especial por sus gigantes kebabs.





A las 19:30 cogimos el tren que en una hora llegó a la capital de Eslovenia, Ljubljana.

Optamos por quedarnos en el "Hostel 24" a 12 euros la noche. Lo mejor de éste sin duda era la cercanía al centro, se encuentra exactamente en la calle Poljanska . Nos duchamos y nos arreglamos para pasar nuestra primera gran noche de fiesta del "inter".

Primero fuimos a las terrazas del río Ljubljanica. El ambiente era increíble, y es que por si no lo sabías Ljubljana tiene una de las mejores vidas nocturnas del este de Europa. Tomamos varias copas en un pub, de allí fuimos a Skeletor a tomar sus cócteles de 4 euros y continuamos la fiesta en la discoteca Top. Las discotecas cierran sobre las 4:30, aunque los ljubljanicas siguen la fiesta en el pub parlament, allí descubrimos los grandes éxitos del verano en los Balcanes. Para terminar la noche unos kebabs de pepino y a dormir, mañana tocaba ir a Zagreb, la capital de Croacia.


Escribir comentario

Comentarios: 0