Mañana de bicicletas y tarde de tren

Nos levantamos un poco trastocados tras nuestra primera noche de fiesta hasta el amanecer, y es que Ljubljana nunca defrauda en este aspecto.

Aquella mañana, probamos por primera vez, el poder curativo de los ibuprofenos. 

Este descubrimiento, nos salvó mas de una mañana en la que la resaca nos nubló las ideas y la mente.

A las 11:00 ya estábamos en la calle, sin una idea clara sobre que hacer en una ciudad que ya conocíamos bastante bien. 




La decisión fue alquilar unas bicis y explorar a lo ancho y largo Ljubljana, desde luego fue un gran acierto. Las bicicletas, las alquilamos por un par de euros la hora cada una en la oficina de turismo. junto al mercado central de Ljubljana.




La visita turística comenzó en el mercado donde compramos unas cerezas riquísimas y a buen precio. Seguimos por las calles peatonales junto al río, pasando por sus principales monumentos, la catedral de San Nicolás, el puente de los Dragones, el Parlamento, la iglesia de la Anunciación y el puente Triple. El castillo no lo visitamos en esta ocasión por falta de tiempo, aunque es una visita muy recomendable, principalmente por las vistas que obtendrás desde él.





Tras el típico recorrido turístico, optamos por ir al parque mas popular para los ljubljanicas, el parque Tivoli.




Se encuentra relativamente cerca del centro y es un lugar ideal para relajarse después de una jornada de visita a la ciudad, más todavía si cabe, en verano, cuando las temperaturas son demasiado calurosas para recorrer el centro de las ciudades.




Nos dimos cuenta que en poco más de una hora, nuestro tren con destino Zagreb saldría. Antes de devolver las bicis, echamos un rápido vistazo al barrio "underground" de Metelkova, no sin antes acabar un poco perdidos, y por razones que aún desconocemos, cruzando las vías del tren cargando nuestras bicis a la espalda.



Por suerte, llegamos con tiempo de sobra al tren que llegó con media hora de retraso. Una vez dentro de éste, descubrimos los verdaderos trenes balcánicos, viejos, sin aire acondicionado y con unos revisores un tanto "pasotas". Pero  no nos quedemos solo con lo negativo, busquemos la cara positiva, somos amantes de las cabinas de los trenes y los paisajes del sur de Eslovenia son preciosos...




En un par de horas y media llegamos a la estación de tren de la capital croata, Glavni Kolodvor.




Cambiamos nuestros euros a kunas en julio de 2015, 1 euro equivalía a 7.5 kunas.

Seguidamente fuimos a nuestro hostel, situado entre la estación de tren y la de bus y con un precio de 12 euros en una habitación compartida.

El hostel se llama "My way hostel" que por cierto, queda totalmente recomendado, bien situado, tranquilo y limpio. 




Era sábado, así que nos duchamos y arreglamos para ir en busca de la vida nocturna de Zagreb.

Para reponer las fuerzas perdidas, fuimos a cenar a un italiano. De allí, fuimos a la Plaza Josipa Jelacica ( plaza central de Zagreb ) donde se concentran gran cantidad de cervecerías con mucho ambiente, y una vez con el tono cogido, fuimos a la zona de pubs y clubes de la zona alta. 



El lugar elegido fue, "Club History", en la calle Ivana Tkalcica. La noche se nos fue un poco de las manos, a unos más que otros. Estoy seguro que la recordaremos por bastante tiempo.

A las 5, como en el resto de los Balcanes, la discoteca comenzó a cerrar y la gente empezó a marcharse. 

Si quieres tomar algo de "resaqueo" antes de dormir tienes dos opciones, "Penguin" y la estación de tren. En cualquier lugar de estos puedes tomar especialidades balcánicas como, el burek y los bollos rellenos de salchicha.

Comimos y fuimos a dormir, mañana nos esperaba una excursión al Parque Nacional de los Lagos de Plitvice.

En la siguiente entrada os contaré todo lo que necesitáis saber para ir a los lagos desde Zagreb.



Exhibiendo nuestro "andalucismo" junto a los jardines de la estación de tren...

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