"Goodbye Sarajevo, hello Mostar"

El despertador comenzó a avisarnos que eran las 7:00 de la mañana. Arrastrábamos mucho cansacio y sueño pero había que continuar nuestra ruta, esta vez nuestro destino sería Mostar.

Mostar es la capital de Herzegovina, una región histórica ubicada al sur de Bosnia. Esta es con diferencia la zona mas turística de Bosnia gracias a puntos de interés como, el "Stari Most", el santuario de Medjugorje y la ciudad costera de Neum.

El transporte elegido para llegar a la capital de Herzegovina fue el ferrocarril.  Llegamos a las 7:50 a la estación de Sarajevo y al entrar al vagón del tren nos llevamos una gran sorpresa, había "overbooking".

Todas las bancas y cabinas estaban ocupadas por lo que tuvimos que buscarnos la vida y sentarnos donde buenamente pudimos. Durante un buen rato me quedé dormido tal y como veis en la siguiente foto pero al rato, el encargado del vagón-restaurante me levantó porque le molestaba.

Aquel señor lo único que hacía era fumar (sí, en Bosnia se puede todavía fumar en casi cualquier sitio)  y de vez en cuando servir alguna bebida en la maltrecha barra del bar.

El par de horas de viaje que restaban, me las pasé contemplando las verdes montañas y las claras aguas del río Neretva.

Por fin a las 11:00 llegamos a la estación de Mostar, una ciudad que ha primera vista poco tiene que ver con el resto del país, casi parecía que estábamos en una ciudad costera. En la entrada de la estación montones de personas ofrecían, habitaciones, guiarte por la ciudad e incluso transporte. La situación era un poco agobiante pues a todos les respondíamos lo mismo, no.

Lo primero fue ir a comprar los billetes de bus hacia Split para el día siguiente. El billete puede salirte desde 8 euros el mas barato y hasta 15 euros el más caro, todo depende de la hora a la que quieras viajar ( tienes toda la información de horarios y precios aquí).

Dejamos la estación y fuimos en búsqueda de nuestro hostel para dejar las mochilas y descansar.

El lugar que reservamos fue el hostel Bojo, éste se encuentra un poco lejos de la estación de tren y sin planos no fue fácil encontrarlo por lo que nos separamos en dos grupos. 

Álvaro y yo contactamos con el hostel gracias a la amabilidad de una dependienta que llamó al dueño para que nos recogiera. Volvimos en busca de Joan y Alfonso pero no estaban donde los dejamos, de repente Joan nos llamó, Bojo el popular dueño del hostel, los había encontrado a ellos.

Quedamos en el puente siguiente al "Stari Most", lo cruzamos y allí estaba Bojo con nuestros amigos. Un poco mas adelante estaba el alojamiento, fue de los mejores que tuvimos en todo el viaje y a 8 euros la noche con "desayunazo" incluido. El hostel se encuentra junto a la casa de Bojo y su madre, los dos nos hicieron sentir como en casa, nos recibieron con zumos de granada y nos mostraron las habitaciones y el baño.

Aproveché aquel momento para que Bojo me contara donde podía ir a comprar un móvil y el me dijo que fuera al centro comercial ubicado en la zona nueva, muy cerca del bulevar.

Como estábamos muy cansados decidimos dormir hasta que el cuerpo nos pidera levantarnos.

Sobre las cinco de la tarde solamente yo me desperté, los demás estaban dormidos por lo que decidí ir a buscar solo el centro comercial. 

A medida que me alejaba de la zona turística comenzaban a aparecer los primeros edificos fantasma, el bulevar estaba repleto de edificaciones llenas de heridas de guerra, parecía que me encontraba en una ciudad fantasma.

Justamente este lugar, quedó tan debastado debido a que los dos bandos se apostaron a ambos lados de la calle, por lo que los tiroteos eran constantes. 

Después de mucho andar llegué al centro comercial, al entrar me llamó mucho la atención que en el interior se podía fumar, en España hoy día esto sería impensable.

Compré un móvil básico para poder contactar con mi familia, eso sí, no penseis que los móviles en Bosnia son más baratos que en España.

Volví al hostel para buscar al resto del grupo, la hora de cenar se acercaba y tenía muchísima hambre.

Dimos un pequeño paseo por las ahora tranquilas calles junto al Stari Most buscando las mejores opciones para cenar, como ningún lugar nos convenció decidimos alejarnos un poco del puente viejo e ir a la calle peatonal Brace Fejica. En esa misma calle encontramos un grill a buen precio donde pudimos conocer un poco mejor la gastronomía bosnia, como siempre los cevapis estaban presentes en la mesa.

Como en la calle había bastante ambiente, nos animamos a tomar unas cervezas en una terraza y nos quedamos allí hasta que el bar hechó el cierre. 

Un pco ntes de irnos a dormir, nos sentamos junto al río Neretva con vistas al fantástico Stari Most, desde luego una gran manera de acabar aquel día.

Al siguiente día nos tocaba seguir disfrutando de los encantos aún por descubrir de Mostar, la ciudad del puente...


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