Escapada a las ciudades medias de Andalucía #TuhistoriaATB

Mucho ha llovido desde que publicara mi último post en adoviajeros... Sin embargo, creo que ya es hora de retomar lo nunca debí dejar, y de que mejor manera que para contaros mi primer "blogtrip". Como ya habréis leído esta escapada me permitió conocer lugares muy cercanos para mí hasta entonces desconocidos, las ciudades de Antequera, Lucena y Alcalá la Real. Todas ellas con una esencia y personalidad propias que las hace únicas, pero a la vez, comparten esas características que tienen todas las localidades de nuestra región; buena gente, parajes de ensueño y una gastronomía envidiable.

 

Debo decir que la visita a cada uno de estos lugares no hubiera sido igual, de no ser por el fantástico personal de "Tu historia". Cada uno de ellos se desvivió por hacernos sentir en casa y por mostrarnos sus respectivas ciudades de una manera profunda y divertida, en cada persona del equipo podíamos apreciar el amor y la admiración que profesan hacia sus localidades. Y por supuesto, antes de continuar, agradecer a "Andalucía Travel Bloggers" la oportunidad de permitirme realizar mi primer viaje de este tipo, ahora sí, es hora de comenzar a contaros mi experiencia...

 

-ANTEQUERA-

Eran alrededor de las 6:30 de la mañana, hora de ponerse en pie para llegar a tiempo a la estación de Santa Justa donde debía tomar un microbus junto con el resto del equipo de bloggers. A las 8:00 me encontraba allí con mis dos mochilas, listo para conocer a grandísimas personas que compartían mi misma gran pasión por viajar. Llegó el momento de las presentaciones, de momento todo perfecto, subimos al autobús y pusimos rumbo a Antequera donde nos encontraríamos con los tres compañeros que faltaban.

Ya todos juntos estábamos listos para visitar nuestro primer destino, los Dólmenes de Antequera, uno de los conjuntos megalíticos más importantes no solo de España, sino también de toda Europa. Recientemente, han sido incluidos en la prestigiosa lista de la Unesco, algo que no nos extraña pues esta candidatura albergaba una de las estructuras más singulares e importantes creadas durante el neolítico

La visita comenzó con una proyección en la que nos explicaron la historia del lugar y de sus monumentos prehistóricos. Al finalizar la proyección, nuestro guía nos llevó a conocer el primero de los dólmenes, el de Viera, el cual posee uno de los pasillos mas extensos en la categoría de este tipo de construcción. 

De Viera pasamos a conocer el segundo dolmen del recinto, el de Menga. Lo más llamativo de este dolmen son tres cosas, la primera que posee la mayor sala interna en este tipo de estructuras, la segunda el pozo que se encuentra en el interior de la sala y la tercera son las tres pesadas rocas que pueden parecer pilares pero no lo son, ya que nuestros antepasados prehistóricos fueron tan inteligentes que pensaron en que si se daba un terremoto estas piedras podrían actuar como soporte para que el techo no cayera sobre ellos. Según nos contó nuestro guía, esta estructura pudo ser usada como lugar de culto, desechando la idea de que se utilizara como un lugar funerario.

 

Desde el recinto principal pudimos observar una pequeña visión de la tercera construcción, el tholos de El Romeral y la nublada visión de la Peña de los Enamorados, llamada así por la leyenda en que la que un amor imposible entre una mora y un cristiano acaba con la muerte de ambos lanzándose desde la roca.Esta montaña con fama de ser un lugar mágico y sagrado, se ha ganado varios apodos como "el Indio de Antequera".

Con este magnífico cuadro finalizamos la visita a los dólmenes. Antes de continuar la historia, me gustaría criticar el descontrol de personas que había dentro y la falta de personal para asegurar su mantenimiento, y es que desde que fueron nombrados Patrimonio de la Humanidad en el 2016, las visitas se han triplicado. Aun así, los que podáis ir aprovechar, que todavía es gratis, y además visitaréis uno de los monumentos neolíticos más sorprendentes. (En el siguiente enlace tendrás toda la información aquí sobre horarios y precios. 

De nuevo en la entrada, nos recogió el autobús para llevarnos al corazón de Antequera, su alcazaba-colegiata. Desde allí obtuvimos unas increíbles panorámicas de la ciudad que puede presumir de acoger el 80 % del patrimonio de la provincia de Málaga. 

En la puerta de los Gigantes nos encontramos con la siguiente guía del grupo "Tu Historia", quien se esforzó por realizar una visita con mucha información y anécdotas, en la que nos habló de la función de una de las fortalezas más importantes en nuestra región, explicó curiosidades sobre la torre del homenaje, conocida popularmente como el reloj de "Papa y Bellota".

Ya dentro de la torre nos sorprendieron con una representación de la historia del Abencerraje y la hermosa Jarifa, en la que colaboró nuestra compañera Claudia como la bella Jarifa. 

A medida que subíamos las vistas se hacían más increíbles, pero sin duda el encuadre más mágico fue el de la visión de la peña de los Enamorados desde la torre Blanca, ¡no os lo podéis perder...! 

 

La última visita antes de la comida fue la de la colegiata de Santa María la Mayor, la primera iglesia columnaria de Andalucía que destaca por su imponente fachada renacentista. En su interior disfrutamos de nuevo de otra teatralización, esta vez del infante Don Fernando quien lucho a la desesperada por conquistar Antequera y pronunció la famosa frase de "salga el sol por Antequera y que sea lo que Dios quiera", refiriéndose a la gran imposibilidad de vencer a los moros en la batalla en la que finalmente vencieron los cristianos. Si te apetece conocer este monumento, aquí os dejo un enlace aquí para obtener más información sobre horarios y visitas guiadas.

 

LA TARASCA
LA TARASCA

Al fin llegó la hora de comer y nos trasladaron a el restaurante Leila, muy cercano a la puerta de los Gigantes. En él pudimos probar todo tipo de platos antequeranos, desde la famosa porra (parecida al salmorejo pero con pimiento) al tradicional dulce "bienmesabe" hecho a base de frutos secos y mucho azúcar, no apto para aquellos que quieran mantener la línea.  

Y para bajar la deliciosa comida el dueño nos preparó un delicioso té de menta, una de las especialidades de la casa, ya que su mujer es marroquí.

Nuestra visita a Antequera finalizó y, desafortunadamente por falta de tiempo, no pudimos visitar ni el famoso Torcal y mi el Museo Municipal, uno de los mejores en España. Sin ninguna duda volveremos a visitar este bello municipio malacitano, el cual tiene tanto que ofrecer y que por lo cual, recomiendo con una visita de al menos dos días. Finalmente, y ya de nuevo en el autobús, emprendimos rumbo a conocer una de las ciudades más interesantes de Andalucía, la famosa Lucena o Eliossana.

 

-LUCENA-

Al cabo de una hora llegamos a la localidad cordobesa de Lucena, población que se encuentra en el centro geográfico de Andalucía y conocida por ser una habitada íntegramente por judíos en el pasado. Nuestro chófer nos llevó hasta el alojamiento elegido por el equipo de “Tu Historia”, el Hotel Santo Domingo, una antigua casa-convento remodelada que aún conserva su estructura original, incluyendo su patio central, un lugar único donde muchos lucentinos van a disfrutar de un buen aperitivo o un café.

Las habitaciones al igual que el resto del alojamiento son perfectas para pasar un tranquilo fin de semana (os invito que conozcáis este encantador hotel). Y para sorpresa nuestra al entrar en nuestras habitaciones encontramos una selección de aceites andaluces y un pequeño detalle del que ya os hablaré mas adelante, todo esto por cortesía de “Tu Historia”.

Tuvimos unos 15 minutos para cambiarnos y descansar antes de reunirnos en la entrada del hotel para salir a conocer el centro de Lucena.

Lo primero que visitamos fue su castillo, ubicado en un curioso emplazamiento, ya que se encuentra en pleno centro de la ciudad, junto a la plaza donde está la iglesia principal. El castillo del Moral, mantiene el prototipo de típica fortificación medieval con sus cuatro torres aunque dos de ellas se encuentran inacabadas. En su interior, gracias a su completo museo etnográfico y arqueológico podrás conocer todos períodos que han marcado este lugar, desde la prehistoria a los tiempos de la judía Eliossana (En hebreo, Dios nos salve).

La entrada bien merece la pena ya que además de tener un precio asequible (2 euros), podrás descubrir interesantes piezas prehistóricas extraídas de la cueva del Ángel, candelabros, lápidas judías, piezas de época romana, etc.

 

Y por si todo esto te parece poco, la visita incluye la subida a la torre donde estuvo encerrado el último rey del reino Nazarí de Granada, Boabdil. Aunque murió en el actual Marruecos, se cuenta que parte de su alma quedó allí encerrada y por esto se dan algunos sucesos extraños en el interior, como si su fantasma siguiera aún allí. Si quieres comprobarlo, lo mejor es que hagas una visita a esta singular celda  que fenómenos paranormales a parte, guarda una sorpresa aun mayor para el visitante y estas son como no, las fantásticas vistas que se divisan desde lo alto de la torre…

Concluida la primera visita, el segundo lugar a conocer fue la iglesia de San Mateo. Esta “pequeña catedral” de estilo renacentista contiene en su interior una de las mayores joyas del barroco andaluz, concretamente en la capilla del sagrario. Por méritos y características propias se considera un estilo un tanto diferenciado del ordinario, denominado como “barroco lucentino”.

Debido a que en aquel momento se estaba oficiando una misa, nuestra guía Maira, de la que me gustaría destacar su pasión y dedicación a la hora de enseñar su ciudad al foráneo, nos contó con total detalle la historia de la iglesia y multitud de curiosas anécdotas sobre los judíos en la ciudad, ¡se las conocía todas!

 

 

Continuando con nuestro recorrido hacia el palacio de los Condes de Santa Ana, hicimos una parada en el antiguo casino para conocer otra de las entretenidas historias que tenía aun que contarnos nuestra guía. Terminado el relato con un baile incluido, anduvimos al bello palacio barroco, donde tuvimos una de las experiencias más impactantes y sorprendentes del viaje. Consistió en la representación a ciegas de una antigua historia en la que intervenían, un arruinado noble con raíces judías, su fiel criada y la inquisición… Si quieres saber más tienes que comprobarlo por ti mismo, seguro que no te arrepientes.

 

La visita a esta bella localidad finalizó con este fabuloso espectáculo, aunque podríamos haber continuado conociendo muchos otros lugares por varias horas más, y es que esta población cordobesa nos ofrece decenas de edificios civiles e iglesias por descubrir.

La hora de cenar se acercaba, y que mejor sitio para degustar la gastronomía típica lucentina que en una bodega con un buen “Montilla Moriles”, ya que Lucena es uno de los lugares donde se da una mayor producción de este afamado vino. La bodega elegida fue “El Alfolí”, localizada en el centro del pueblo, exactamente en la calle el Molino.

Este lugar además de realizar su función como bodega, lo hace también como museo y es que este rincón ha tenido todo tipo de usos en su dilatada historia, desde fábrica de jabones en tiempos de la pre-guerra a almacén de productos del estraperlo durante la post-guerra. Durante todo el recorrido estuvimos muy bien acompañados por; la dueña, su socia, un excelente crítico y catador de vinos, el venenciador y la dueña del cáterin de quesos y embutidos. La visita consistió en conocer en profundidad toda la bodega y en un curso “express” de cata de vinos de la zona. Para mí como principiante en el extenso mundo del vino, no me vino nada mal esta lección. Y para concluir el día nada mejor que degustar la deliciosa mesa de productos ibéricos del cáterin de Paqui (Valle de Aras), junto con los deliciosos vinos de la bodega.

Cuando pensábamos que la cena había finalizado, nos invitaron a sentarnos en una preciosa mesa que nos prepararon para que degustáramos los platos más tradicionales de la comida lucentina, bolos, salmorejo y mucho más, ¡todo delicioso! (Realizado por la cocina del hotel Santo Domingo).

 

Alrededor de la una y media de la mañana pensábamos que era la hora indicada para marchar a nuestro alojamiento a descansar y así lo hicimos, no sin antes despedirnos de nuestras anfitrionas que “estuvieron de 10”. (Muchas gracias por todo). Al poco estábamos en nuestras camas y reventados por el acelerado día que llevamos pero muy satisfechos. Teníamos que darnos prisa en dormir ya que al siguiente día nos levantábamos a las 8 para llegar a tiempo a nuestro siguiente destino, Alcalá la Real en la provincia de Jaén.

 

-ALCALÁ LA REAL-

Varias alarmas que programé la noche anterior me avisaron que ya era hora de despertarme, además, el hotel nos había preparado un desayuno especial y no podíamos llegar tarde. Un par de mesas estaban listas en el centro del patio y sobre ellas todo tipo de productos para disfrutar de un gran desayuno, perfecto para coger fuerzas. Jamón, aceite, aceitunas, zumos, tostadas, “muffins” y hasta el típico bacalao con naranja, ¡qué lástima no poder terminar con todo!

A las 9:30 realizamos el “check out” y retomamos nuestra ruta con destino a Alcalá la Real, en la provincia de Jaén. Al cabo de casi una hora llegamos a nuestro destino, un típico pueblo jienense rodeado de montañas, olivos y coronado por su monumento más ilustre, la fortaleza de la Mota. Éste fue el primer lugar que visitamos de la localidad. Se sitúa fuera del casco urbano, en una alta elevación sobre la que además, se asienta otro de los edificios con mayor importancia, la Iglesia Mayor Abacial. A la entrada del recinto nos recibió el equipo de “Tu Historia” el cuál, nos relató las muchas leyendas e historias que encerraban aquellos muros. La antigua alcazaba fue uno de los últimos reductos de la resistencia musulmana en la península, en sus años finales como plaza militar islámica, fue sitiada y sus habitantes tuvieron que subsistir en un entorno muy reducido y sufriendo todo tipo de carencias. (Nada menos que 151 años…).

 

La entrada a esta singular fortaleza se realiza a través de los túneles excavados bajo el castillo, en el pasado tuvieron varias funciones; como servir de viviendas, ruta de escape o como lugar para recogimiento de aguas, tal y como podemos comprobar al ver su pozo. Andar por estas galerías es toda una experiencia y te transporta a otra época, eso sí, cuidado con la cabeza, sobretodo los más altos, hay que tener en cuenta que la altura media de nuestros antepasados era mucho menor que la actual.

 

Ascendimos por aquellos pasillos hasta alcanzar la cima de la montaña donde se asienta el castillo propiamente dicho, una vez allí nos sorprendió nuestro viejo amigo el abencerraje, pero en esta ocasión transformado en un inquietante jorobado.

Tras la teatralización, subimos a la torre del homenaje donde nos explicaron un poco más sobre la localidad en tiempos de la reconquista. Cuando esta fuerte plaza musulmana pasó a manos cristianas se convirtió en el complejo militar más próximo al reino de Granada, por lo que hay que resaltar la función estratégica tan importante que tuvo para que se llevara a cabo la conquista de Granada en 1492. Aunque no se aprecie, este lugar se encuentra a tan sólo unos 40 km de la capital Granadina, en días claros incluso se puede vislumbrar Sierra Nevada.

 El interior de la torre tiene otro punto de interés y es una sala en la que se muestran las cercanas torres vigías que se usaban a modo de alarma en caso de ataque, hoy día puedes visitarlas aunque algunas se encuentran abandonadas y bastante deterioradas. 

 

Finalizamos la ruta con la visita a la Iglesia Mayor Abacial, edificio de origen gótico y reformado en estilo renacentista que hoy día no guarda la funcionalidad de lugar sagrado, ya que fue destruida y saqueada. No hace mucho este templo y sus alrededores, fueron usados como cementerio hasta que se decidió su demolición y posterior traslado a otra zona de la localidad. En el interior se proyecta un interesante documental en el que podrás conocer la historia del recinto y lo que ha significado para Alcalá la Real. Contaros que personalmente lo que más me llamó la atención, fue ver una edificación tan grande como aquella totalmente vacía.

Una vez finalizado el “tour” al monumento más célebre de la población, le tocaba el turno al centro histórico formado por un conjunto de iglesias y una gran cantidad de edificios modernistas donde habitaba la burguesía alcalaína. Pasear por la avenida principal, la cual está llena de edificios del S.XIX, puede hacerte imaginar que te has transportado a alguna de las grandes avenidas modernistas de Madrid, salvando las distancias…

 

Antes de continuar la caminata, visitamos una de las bodegas que acoge la localidad, estas son sin duda uno de los puntos de encuentro más populares para sus habitantes como además, bien dicta uno de sus dichos más populares; “Alcalaíno borracho y fino”. Este refrán hace referencia a la gran cantidad de bodegas que existieron en la población en tiempos islámicos, nada más y nada menos que 50 para algo más de 3.000 habitantes. En el “Lagar de los Vinos” pudimos disfrutar del buen caldo de la zona y de unos deliciosos embutidos ibéricos.

 

Tras este aperitivo nos mostraron otro de los iconos que distinguen a Alcalá la Real, uno de sus bellos palacetes modernistas, llamado la Hilandera. El interior de la casa guardaba a la perfección todos los detalles de los edificios burgueses de aquella época, desde las bellas barandillas de hierro, a los interruptores de la luz. Además, pudimos admirar algunas colecciones particulares como pequeñas botellas de alcohol, los trajes regionales de la zona, una casa de muñecas…

 

Después de aquella intensa mañana llegó la hora de trasladarnos a comer, exactamente al Restaurante Casa Pepe, donde pudimos degustar los platos tradicionales más deliciosos; ensalada de granada, naranja y bacalao, carne mechada y el afamado “pollo a la secretaria”. Este último plato fue fruto de una curiosa historia en la que según cuentan, un grupo de amigos fue a cocinar un arroz con pollo y verduras al campo y se olvidaron del arroz. Un señor que trabajaba como secretario fue a por el ingrediente y mientras tanto, el resto de personas cocinaron el pollo sin el arroz observando que resultaba igual de delicioso. En honor a aquel secretario quien fue a por el arroz fue denominado este plato jienense.

 

Tras devorar todos los platos que nos cocinaron en el restaurante llegó la hora de tomar el autobús rumbo a Sevilla. Poco más hay que contar, pues debido al cansancio estuve las casi tres horas y media de viaje durmiendo.

 

Espero que hayáis disfrutado de este relato sobre tres ciudades tan interesantes del interior de Andalucía y que os animéis a visitarlas, y si es de la mano de “Tu Historia”, ¡aún mejor!

 

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